De un sistema que hacíamos a medida para cada cliente, a un motor que arma software de gestión combinando piezas.
Esta página cuenta el plan completo —qué estamos construyendo y por qué— sin tecnicismos. Para que todo el equipo esté en la misma página.
TRUD es un motor para crear software de gestión. En lugar de programar un sistema entero para cada cliente —lento y caro—, construimos piezas (cobros, stock, turnos, ventas, facturación) que se combinan como bloques. Un cliente nuevo se arma eligiendo piezas, no reescribiendo todo.
Las capacidades que cualquier negocio necesita, ya resueltas y probadas.
Cada capacidad es reutilizable. La usás en una veterinaria y en un comercio igual.
Cada marca (Andamia, portalsiete…) es una combinación de piezas con su propia cara.
Le llamamos “SaaS para crear SaaS”: con el mismo motor lanzamos productos para rubros muy distintos. Cada uno es real y tiene clientes hoy.
El sistema de gestión: ventas, stock, caja, compras y facturación. Web, escritorio y móvil.
Consultorios de psicólogos y psicopedagogos: pacientes, sesiones y seguimiento del progreso.
Ticketera: publicás gratis, cobrás por venta. Entrada, merch y consumición por QR.
Vidriera regional de proveedores. Muchos vendedores, un solo lugar para comprar.
Las cosas fáciles, simples. Las cosas difíciles, posibles.
Si un negocio necesita un consultor para adoptar TRUD, TRUD perdió.
Sin implementadores como condición para arrancar.
Cada pieza funciona también como un producto completo en sí mismo: comprensible, activable y operable por el dueño de un negocio. La consultoría acompaña o extiende — nunca es requisito para obtener el primer valor.
El usuario no ve las tuercas.
El modelo, las reglas y la infraestructura quedan dentro de la pieza. El usuario recibe un camino opinado, seguro y progresivo.
El caso común, inmediato.
Lo avanzado se resuelve sin migrar a otro producto ni romper el modelo. Empezás fácil y crecés en el mismo lugar.
El motor creció rápido y quedó todo apretado en una sola pieza gigante. Eso frena el negocio de cuatro formas concretas. La reconstrucción ataca las cuatro.
Hoy: cada parte decide por su cuenta quién puede hacer qué.
Una sola puerta de seguridad para todo el sistema. Se controla en un lugar, no en veinte. Menos agujeros, más simple de auditar.
Hoy: sumar una capacidad a otro rubro es reintegrarla a mano.
Venderle una pieza a un producto nuevo pasa a ser una línea en el sistema de cobros, no un proyecto de meses.
Hoy: dar de alta un cliente o lanzar algo nuevo lleva semanas.
Un cliente nuevo se da de alta en horas; una capacidad nueva llega a producción en minutos, no en días.
Hoy: cada vertical nuevo toca el corazón del sistema.
Verticales con marca propia, e incluso operados por socios, sin tocar el motor. El catálogo crece solo.
Sin tecnicismos, el sistema tiene tres capas. Cada una hace una cosa y solo una.
Sabe qué empresa tiene contratado qué, quién es cada usuario y qué puede hacer. Es donde vive la relación comercial con cada cliente.
Todo lo que entra pasa por acá. La puerta pregunta al cerebro “¿esto se puede?” y recién entonces deja pasar. Es la única puerta de seguridad.
Ventas, stock, cobros, turnos, catálogo… Cada una hace su trabajo y confía en que la puerta ya validó. No se las puede tocar de afuera.
No es una reescritura de golpe. Vamos reemplazando el sistema viejo pieza por pieza, sin apagar nada. Cada etapa deja algo funcionando.
Las reglas comunes que toda pieza va a compartir: seguridad, cómo se comunican, cómo se prueban.
Mover toda la seguridad al borde y cerrar el sistema por dentro. Ya empezado en el ambiente de pruebas.
Sacar “armar el precio y la venta” del sistema viejo a piezas propias, más limpias y reutilizables.
Que una empresa se registre, elija su plan y arranque sin que intervengamos a mano.
Que cada pieza construida para un rubro se le pueda vender al siguiente con un clic.
Mucho ya está construido; la clave ahora es integrarlo y ponerlo en producción. Somos honestos con lo que falta.
Vendemos resultados, no horas: “tu proceso funcionando en semanas”, con una cuota mensual. Y hay un efecto que se acumula solo.
Cada trabajo a medida se vuelve producto. Mientras más clientes, más piezas; mientras más piezas, más barato y rápido el próximo cliente. El catálogo trabaja para nosotros — margen que crece sin sumar gente.
Autorización en el borde: los BFF son el único punto que decide (PEP), identity decide (PDP), el resto confía.
Bounded contexts / rails reutilizables, extraídos del monolito trd-core con el patrón Strangler.
Capability Registry: la fuente de verdad única de módulos, submódulos y dependencias.
Golden path: chart genérico + plantillas + CI reusable sobre Kubernetes/Argo.
Harvest loop, el modelo forward-deployed a escala PyME.